¿Qué es para mí la abogacía comunitaria y cómo podría aplicarla  en mi vida profesional?

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En la imagen el símbolo de la justicia una mujer sosteniendo una balanza, y en texto: Ensayos, seminario de Abogacía Comunitaria

En el marco del Seminario de abogacía comunitaria, llevado a cabo con la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (en el periodo comprendido de marzo a junio de 2025), fueron seleccionados tres ensayos escritos por estudiantes que participaron en este proceso formativo, los cuales desarrollan cuál es su concepto de la abogacía comunitaria y cómo podrían aplicarla en su vida profesional y en su comunidad.

Cindy Maribel Velasco Aquino.  Estudiante de sexto semestre de la licenciatura de derecho de la UABJO.

Como estudiante de derecho y como persona razonable, considero que la abogacía  comunitaria es una de las formas más humanas y sociales de ejercer la profesión,  pues no solo se trata de demostrar lo aprendido durante la carrera, sino de aplicar  lo vivido durante ésta, no solo compartir conocimientos como abogada (futura), sino mostrar la empatía que nos forja como humanos pensantes. Para mí, no se trata  únicamente de conocer las normas y aplicarlas de manera técnica, sino de entender  que el derecho es también una herramienta para la transformación social, siempre  y cuando se implemente de manera correcta. La abogacía comunitaria implica  poner los conocimientos jurídicos al servicio de las comunidades más vulnerables,  aquellas que muchas veces han sido excluidas del acceso a la justicia o que no  cuentan con los medios para hacer valer sus derechos. 

Esta misma representa un compromiso ético con la sociedad. Es un ejercicio que  va más allá del despacho privado o del litigio tradicional: se trata de acompañar  procesos sociales, escuchar a la comunidad, conocer sus necesidades y luchar  junto a ella por condiciones de vida más justas; así mismo, considero que es  importante tener en cuenta que la abogacía comunitaria no te dará una recompensa  económica, sin embargo, debemos estar conscientes que va más allá de esto. Personalmente, poder ayudar a las personas que pertenecen a algún grupo  vulnerable, de cierto modo la recompensa para mí es grata, desde una sonrisa hasta  un gesto de bondad hacia mi persona. La abogacía comunitaria promueve la  participación activa de las personas en la defensa de sus propios derechos, lo cual  fortalece y fomenta una cultura de legalidad. 

La abogacía comunitaria implica  poner los conocimientos jurídicos al servicio de las comunidades más vulnerables,  aquellas que muchas veces han sido excluidas del acceso a la justicia o que no  cuentan con los medios para hacer valer sus derechos. 

Desde esta perspectiva, la figura del abogado o abogada deja de ser únicamente la  de un experto que resuelve problemas y se convierte en la de un facilitador del  acceso a la justicia, un aliado de las luchas sociales. En ese sentido, la abogacía  comunitaria es profundamente transformadora, tanto para quien la ejerce como para  las comunidades involucradas. 

¿Por qué digo esto? Porque tuve la oportunidad de verlo más de cerca. Tal vez el  trabajo comunitario que se realizó en conjunto a Documenta haya sido pequeño, sin  embargo, para mí fue relevante, ya que de esta manera pude observar y entender  un poco más sobre las necesidades de un grupo social en específico, en este caso,  el de las familias de las personas que se encuentran privadas de su libertad en el  centro penitenciario de Tanivet y, así mismo, pude darme cuenta y concientizar que la abogacía comunitaria no es un juego y se debe tratar con respeto, por  mí y sobre todo por respeto a las personas en las que se piensa al momento de  ejercer está acción. 

…al conocer un poco más de la abogacía comunitaria,  me gustaría implementarla en mi comunidad. 

En mi vida profesional, me gustaría aplicar la abogacía comunitaria trabajando  directamente con grupos en situación de vulnerabilidad: comunidades indígenas, mujeres víctimas de violencia, personas privadas de la libertad. Principalmente  trabajar en comunidades indígenas. ¿La razón? Yo pertenezco a una comunidad  indígena que se llama San José Río Manzo, pertenece al municipio de San Juan Lalana y a la región de la Cuenca del Papaloapan; mi municipio es uno de los más pobres del estado, mi pueblo me encanta, sin embargo, tengo que reconocer que muchas  personas aún vivimos en la ignorancia, incluso yo, porque al saber acerca de lo que  jurídicamente está mal, no levanto la voz por el hecho de que simplemente harían caso omiso. Es por ello que al conocer un poco más de la abogacía comunitaria,  me gustaría implementarla en mi comunidad. 

Mi intención sería brindar asesoría legal gratuita, acompañar procesos  organizativos y defender causas que busquen el respeto y la garantía de los  derechos humanos. 

Esto podría hacerlo a través de organizaciones desde un espacio autónomo creado  con otros profesionistas comprometidos y con el apoyo del presidente municipal y,  si algún día llego a hacerlo, espero que Documenta me ayude también. 

Creo que la experiencia directa con las comunidades me daría una visión más realista y crítica de las necesidades sociales, lo cual es fundamental para proponer reformas legales que realmente respondan a los problemas cotidianos de las personas. 

En una sociedad marcada por  profundas desigualdades e ignorancia, es indispensable que existan profesionales  y profesionistas dispuestos a llevar la ley a donde no suele llegar

Otro aspecto importante es la formación. Me gustaría, eventualmente, participar en  la enseñanza del derecho desde una perspectiva crítica, para que más estudiantes  entiendan el papel social de la profesión y vean en la abogacía comunitaria una  opción de vida, no solo una actividad secundaria o voluntaria. 

En conclusión, la abogacía comunitaria es para mí una forma de ejercer el derecho  con sentido social, con empatía y con compromiso. En una sociedad marcada por  profundas desigualdades e ignorancia, es indispensable que existan profesionales  y profesionistas dispuestos a llevar la ley a donde no suele llegar, empleando esto,  con la ética que nos identifica como abogados. Aplicar la abogacía comunitaria en  mi vida profesional sería una manera de retribuir a la sociedad, de honrar mi  formación y, sobre todo, de contribuir a la construcción de un mundo más justo y  solidario.

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