En el marco del Seminario de abogacía comunitaria, llevado a cabo con la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (en el periodo comprendido de marzo a junio de 2025), fueron seleccionados tres ensayos escritos por estudiantes que participaron en este proceso formativo, los cuales desarrollan cuál es su concepto de la abogacía comunitaria y cómo podrían aplicarla en su vida profesional y en su comunidad.
Pamela Ali Santos Robles. Estudiante de sexto semestre de la licenciatura de derecho de la UABJO interesada en el Derecho Administrativo, Derecho Civil y Familiar y en la Protección de los Derechos Humanos
La abogacía comunitaria fue el tema principal de nuestro seminario. Durante las sesiones en línea y mediante las brigadas jurídicas pude aprender la importancia de ésta y a saber hacer uso de ella como una estudiante de derecho.
Durante el transcurso de mi carrera universitaria, algunas veces me enseñaron que la abogacía era la profesión que ejercían los abogados, los cuales tenían que ejercer el derecho de una manera estricta o exacta y que iba dirigida a una rama específica, pero nadie me había hablado del derecho desde la perspectiva de una abogacía comunitaria, en donde ambas partes trabajan de una manera equitativa: 50% es de parte del abogado y el otro 50% de la comunidad.
La abogacía comunitaria no está dirigida a un área específica del derecho (penal, civil, familiar), no busca algún valor político o moral, y mucho menos es dirigida a un tipo de personas en particular, pues ésta es una forma de ejercer el derecho entendiendo el entorno social de la persona, la situación en la que se encuentra y, lo más importante, escuchando las necesidades de ésta. Este tipo de abogacía va dirigida hacia aquellos grupos marginados, aquellos que son excluidos o discriminados como las personas con discapacidad, personas pertenecientes a pueblos indígenas, personas LGBTIQ, personas en situación de pobreza, etc.
Algunos propósitos de esta abogacía es apoyar, fortalecer, empoderar y buscar la autonomía del ciudadano, que las personas logren tener un empoderamiento jurídico para así generar un cambio estructural. Para entender la abogacía comunitaria esta tiene que ser vista desde una perspectiva interseccional, es decir, que entendamos que en la sociedad no existe solo un prototipo de ciudadano, ya que existe un pluralismo jurídico en donde no hay una sociedad homogénea ni igual y que, en cambio, existe una diversidad de grupos de personas con diferentes necesidades que, para poder identificarlas, tenemos que conocer el contexto real de éstos.
Supe que ejercer esta abogacía no es algo fácil, por ende aprendí que para poder llevarla a cabo, primero hay que escuchar a la persona, comunicarnos de una manera empática para así crear un lazo de confianza entre ella y nosotros. Ahora bien, para llevar a cabo tal proyecto, también se tienen que hacer uso de algunos métodos logísticos, como hacer un diagnóstico de la comunidad, en donde sepamos identificar en qué lugar nos encontramos, y de qué manera podemos ayudar a estas personas.
…nadie me había hablado del derecho desde la perspectiva de una abogacía comunitaria, en donde ambas partes trabajan de una manera equitativa: 50% es de parte del abogado y el otro 50% de la comunidad.
Durante las sesiones en línea pude aprender bastante teoría y pude lograr entender algunos conceptos que no había escuchado antes y entender más de la abogacía comunitaria; sin embargo, lo que más me ayudó a poder entenderla fueron las brigadas jurídicas. A través de ellas supe que no hay que llegar con la idea de ayudar a las personas con lo que nosotros consideramos, o llegar a imponer sólo lo que nosotros sabemos, sino estar abiertos a escuchar y así poder identificar sus necesidades para intentar resolver sus problemáticas.
Tras las brigadas jurídicas, que en nuestro caso fue dirigida a familiares de personas privadas de la libertad que se encuentran en el centro penitenciario de Tanivet, pude notar que las personas, más allá de responder un cuestionario, quieren platicar su experiencia y contar sus problemáticas, esto con la esperanza de recibir alguna ayuda y así poder resolver alguna de las necesidades materiales, jurídicas o humanas que tienen. Por esto, para mí lo principal fue hacer uso de la escucha activa, una técnica de comunicación que aprendí en el semanario, la cual básicamente implica prestar atención de manera concentrada a lo que dice la otra persona, con el objetivo de comprender en totalidad el mensaje que intenta comunicarnos, logrando así identificar de manera más fácil sus necesidades.
Gracias a los datos obtenidos a través de estas entrevistas, pude distinguir que los familiares que son más afectados son mujeres que son madres o esposas, personas de alguna comunidad indígena y algunos adultos mayores. Al haberlos entrevistado pudimos reconocer múltiples necesidades de estos, pero una de las necesidades que más se repitió fue que muchos no entienden o no entendieron en el proceso de su familiar que se encuentra privado de su libertad, que desconocen las etapas del proceso y que buscan una revocación de la sentencia o, en algunos casos en donde no hay sentencia, una sentencia favorable, con el principal propósito de que sus familiares sean “liberados”.
…supe que no hay que llegar con la idea de ayudar a las personas con lo que nosotros consideramos, o llegar a imponer sólo lo que nosotros sabemos, sino estar abiertos a escuchar y así poder identificar sus necesidades para intentar resolver sus problemáticas.
Por lo anterior, mi idea de proyecto para ayudar a estas personas es poder brindar información sobre las etapas del proceso penal (ya que es el tipo de proceso que llevan sus familiares) y sobre en qué situaciones y qué medios se pueden utilizar para la revocación de una sentencia, para que así estas personas puedan identificar en qué etapa se encuentra su familiar, si en algún caso el proceso no se llevó de manera exacta y así poder revocar la sentencia, y para saber que una vez emitida una sentencia qué otros medios pueden utilizar para poder revocarla.
A través de la información brindada hay algunas personas que pueden asistir a talleres, ya sea de manera presencial o virtual, pero hay otras que por su situación socioeconómica se les imposibilita asistir, es por eso que mi idea es que aquellas personas que quieran talleres puedan asistir a ellos pero de manera virtual, esto para que no gasten dinero y tiempo por asistir de manera presencial a estos talleres y para el caso de aquellas personas que no cuenten con algún medio electrónico para conectarse o no tengan luz o internet, se les podría brindar algún material didáctico como libros, revistas, etc., en donde se brinde la información solicitada.
Por último, a través del seminario aprendí muchas cosas de la abogacía comunitaria que antes no sabía, por ello me gustaría implementarla en mi futura vida profesional y así aprender a escuchar, empatizar y ayudar a estos grupos marginados que no tienen ayuda, con el propósito de empoderar jurídicamente a las personas, en donde conozcan, usen y transformen el derecho. También espero hacer uso del litigio estratégico, en donde no solo busque lograr un cambio individual, sino promover cambios sociales y estructurales que logren impactar a una parte o, en un mejor caso, a toda la sociedad, fomentando así una conciencia pública que desafíe las estructuras de poder y las desigualdades.
