- Menos del 0.2% de los casos investigados llega a sentencia.
- Uno de los focos más graves de la tortura en el país son los centros de tratamiento de adicciones, menciona Documenta.
Ciudad de México, 25 de junio de 2026. Este 26 de junio, Día Internacional en Apoyo a las Víctimas de Tortura, México llega con una deuda histórica: entre 2020 y 2024, las fiscalías iniciaron casi 22,000 investigaciones por tortura en el país. En el mismo periodo, hubo menos de 50 sentencias. Menos del 0.2% de los casos investigados obtiene una sentencia.
Aunado a esto, en la última década, la población penitenciaria en México creció a casi 22,000 personas, por encima de la media mundial, en cárceles que no garantizan condiciones mínimas de dignidad. El 40% de quienes están presos lo están sin condena, bajo la figura de la prisión preventiva, aplicada de forma automática para un número creciente de delitos.
Los espacios invisibles: la tortura en centros de adicciones
Uno de los focos más graves y menos visibilizados de la tortura en México son los centros de tratamiento de adicciones.
Ante el aumento del consumo de sustancias psicoactivas y la escasa inversión pública en servicios de salud mental de primer nivel, el Estado mexicano ha tolerado durante décadas la proliferación de centros privados de atención residencial sin regulación efectiva. Los datos oficiales indican que menos del 10% de las clínicas de tratamiento en el país están debidamente reguladas. En ese vacío operan miles de personas en condiciones de absoluta opacidad.
Lo que ocurre dentro de muchos de estos espacios ha sido documentado: violencia sexual, trata de personas, trabajo forzado, explotación de menores, internamientos involuntarios, pese a que, desde 2022, la Ley General de Salud los prohíbe expresamente. En los casos más extremos, la violencia ha derivado en masacres. Solo en Guanajuato se registran cuatro masacres en centros de adicciones desde el año 2020, con un saldo de al menos 60 personas asesinadas.
«las violencias presentes en los entornos de tratamiento no son hechos aislados, sino que están íntimamente relacionadas con fenómenos estructurales como la criminalización de la pobreza, la exclusión social, el estigma hacia las personas consumidoras y la ausencia de redes de apoyo y de oportunidades«, señala Documenta.
México en el Índice Global de Tortura: riesgo ALTO
En el marco de esta conmemoración, la Organización Mundial contra la Tortura publicó su Índice Global de Tortura, en el que México aparece en un umbral de riesgo ALTO. El índice señala como condición estructural la persistencia del discurso negacionista del Estado, que impide visibilizar a las víctimas, garantizar reparación integral y reducir la impunidad.
A esto se suma el debilitamiento del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNPT): desde 2022, su órgano de gobierno no ha sido renovado, dejándolo en la práctica inoperante. Y el Programa Nacional contra la Tortura, previsto en la Ley General desde 2017, acumula nueve años sin aprobarse.
Con base en su trabajo de análisis y acompañamiento a personas en distintos contextos de privación de libertad y sus familias y vínculos afectivos, Documenta hace un llamado para que el Estado mexicano reconozca públicamente la persistencia de la tortura en el país, y:
- Se apruebe de forma inmediata el Programa Nacional contra la Tortura, sin el cual no existe diagnóstico ni política pública nacional.
- Se regulen y registren todos los centros de tratamiento de adicciones, y se reconozcan legalmente los servicios de reducción de daños como modelo esencial de tratamiento, así como el fortalecimiento de los programas de apoyo comunitario.
- Se renueve el órgano de gobierno del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura y se garantice su independencia respecto al gobierno federal.
- Se fortalezcan las fiscalías especializadas en tortura, con autonomía, recursos y políticas de persecución penal que incluyan cadenas de mando.
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