En primer plano se ven las rejas de una cárcel unas manos sujetándolas, al fondo de se ve al hombre a quien pertenecen las manos.

Testimonios Documenta: Cómo se vive cuando tu padre va a la cárcel

Recuerdo que cuando era una niña de 10 u 11 años y mi hermano de 3 o 4 años, un 30 de abril nos quedamos esperando a mi papá ya que siempre nos festejaba el día del niño y durante 2 días no supimos nada de él. En ese tiempo fue torturado para que confesara que había participado en un homicidio, mismo que se comprobó no era cierto.

En el tiempo en que se llevó a cabo el proceso fuimos víctimas de extorsión por parte de su coacusado. Nos acercamos a él como familia y convivíamos; el vínculo se fue fortaleciendo ya que él y su familia tenían experiencia en cómo llevar el caso y como hacerle para no tener problemas dentro del reclusorio.

Un día estando en visita le hablaron a mi papá y le querían dar una caja de muerto, al regresar nos dijo que nos fuéramos y nunca regresáramos.

A partir de ahí empezaron a llamar a la casa pidiendo dinero, por lo que mi mamá puso una denuncia lo que ocasionó que judiciales estuvieran en la casa grabando las llamadas. En una ocasión yo conteste y me dijeron “dile a tu mamá que nos dé lo que le pedimos, si no vamos a matar a tu papá, a tu hermano y a ti, al fin ya sabemos a dónde viven y van a la escuela”, por lo que me prohibieron agarrar el teléfono, cada que sonaba mi hermano y yo nos escondíamos en el rincón de los juguetes.

Esto fue un cambio muy drástico para nosotros, ya que de ser unos niños muy protegidos, cuidados y consentidos, nos tocó aprender a ser autosuficientes y a ver que la vida que llevábamos nunca más la recuperaríamos: de ir en una escuela de paga a la que mi papá me llevaba y recogía, pase a una pública y tener que regresar sola a casa; de tener todo lo que quería, pasé a saber que no se podía, que mi mamá ya no estaba en casa porque tenía que trabajar para poder darnos de comer.

La vida feliz que llevábamos se convirtió en una de temor y soledad, que tu papito que te protegía de la malvada de tu mamá ya no estaba y aunque lo veíamos una vez a la semana, no era suficiente para nosotros que nos volvimos tristes, temerosos y tuvimos que madurar, perdimos nuestra niñez feliz.

Con el tiempo supimos que todo esto fue gracias a un abuso de poder por parte de un vecino que era judicial y con el que mi papá había tenido problemas.

En el 2011 nuevamente detienen a mi papá, al enterarnos mi mamá se la paso en la delegación hasta que se lo llevaron al reclusorio por temor de que nuevamente lo torturaran, mataran o desaparecieran, era un miedo e impotencia horrible.

El hecho de no poder confiar en la “justicia” por no tener los $35,000.00 que le pidieron a mi mamá para que no lo remitieran al reclusorio nos ocasionó que nuevamente nuestra vida se viera afectada y diera un nuevo cambio, ahora siendo adolescentes nos dimos cuenta que algunas amistades no lo eran realmente ya que a pesar de los años de convivencia y al enterarse de la situación se alejaron y nos marginaron por tener un familiar preso.

Porque a pesar del hecho de la supuesta confianza, el que tengas a alguien dentro de la cárcel quiere decir que no eres digno de confianza y cualquier situación negativa es tu culpa.

Mientras mi papá estuvo en un reclusorio nos llamaba todos los días de 2 a 3 veces y eso nos daba la tranquilidad de saber que estaba bien, tenía cursos, talleres y estaba comisionado en protección civil lo cual hacía que su encierro fuera mucho más llevadero.

Un día después del día del padre de junio del 2015 recibí una llamada de mi mamá a la oficina avisándome que habían trasladado a mi papá a un nuevo centro donde todo el tiempo estaría solo en su estancia y mi primera reacción fue decir “ahí mi papito se va a morir”.

Durante 3 días fue un peregrinar para mi mamá ya que iba al centro a preguntar por mi papá quien es una persona con enfermedad crónico-degenerativa desde hace 24 años, como lo es la diabetes y la hipertensión y no le daban informes solo le decían que tenía que esperar a que trabajo social le llamará.

Esto para nosotros fue nuevamente aterrorizante ya que no teníamos la certeza de que estuviera vivo, por todo lo que escuchábamos de lo que sucede cuando son trasladados (son humillados, sobajados y golpeados).

Hasta que la desesperación hizo que mi mamá llamara a la Subdirección del Sistema Penitenciario y su solución fue que acudiera al centro (CEVASEP1) y hablara con la Lic. Velázquez, Subdirectora Técnica, la cual le hizo el comentario “usted es la que nos acusó”, ya que a ningún familiar le habían dado informes.

Durante esta reunión El Director y la Subdirectora Técnica le hicieron creer que mi papá ya había sido revisado por el médico, se encontraba bien y tomando su medicamento, pero cuál va siendo la sorpresa, que un día después de esta charla me marcan al celular pidiendo de manera urgente se llevará el medicamento que mi papá tomaba ya que no contaban con el y no lo podían controlar sus niveles, esto lo único que hizo es que acrecentara la desconfianza en las “autoridades” y el miedo por la integridad de mi papá.

La primera visita en el CEVASEP1 se realizó en el área médica la cual se encontraba sumamente sucia llena de polvo y sin ninguna medida séptica, al reportar esto mi mamá le indicaron que como era un centro nuevo no habían tenido la oportunidad de limpiar.

En este centro se incrementaron nuestras penurias, al principio teníamos prohibido el contacto físico con nuestro familiar, nos sometían a que lleváramos las manos atrás y la cabeza baja, no se nos permitía llevar alimento ni agua.

Con el tiempo se nos autorizó pasar galletas y papas planas, refresco o agua incoloros, después ya eran tortas y posteriormente como si fuéramos animales, alimentos pero en bolsas plásticas transparentes, hasta que se logró nos autorizaran los tuppers transparentes.

Durante este tiempo hemos sido víctimas de acoso, hostigamiento, burlas y abuso de autoridad por parte del personal de este centro; lo único que esto ha ocasionado es que crezca un resentimiento hacia las autoridades y al sistema supuestamente encargado de velar por nosotros.

*Texto de una mujer que tiene un padre privado de libertad, pidió permanecer de forma anónima. 

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