Una evolución hacia un sistema judicial más humano

El 18 de junio de 2016, comenzaron los Juicios Orales en la Ciudad de México, después de ocho años de las reformas al Sistema de Justicia Penal en México. Anteriormente, los juicios se realizaban de manera escrita, en una oficina, rodeado de muchas personas que no forman parte del proceso, muchas veces el Juez de causa no está si quiera presente en las audiencias. Nadie asegura que el caso lo lleve personalmente él, sino que en la mayoría de los casos son sus auxiliares quienes leen todo el expediente.

De igual manera era un proceso mucho más difícil de comprender para las personas acusadas y víctimas. Las personas imputadas se encontraban tras una reja que prácticamente no permitía contacto con ellas. No existe una participación.

La transición ha sido enorme y notable. Ha representado un cambio de paradigma total para las y los actores que forman parte del sistema judicial mexicano. Esto incluye a policías en el momento de la captura, las nuevas funciones del Ministerio Público, las personas juzgadoras que necesitan capacitación para aplicar sus nuevas funciones, la llegada de nuevos actores como las personas Facilitadoras de justicia y la misma creación de espacios nuevos apropiados para poder celebrar las audiencias, y no podemos olvidar a los medios de comunicación deben transformar la manera en que presentan redactan la noticia.

En la actualidad, las audiencias son más humanas, las personas que forman parte de los procesos tiene voz y pueden ser parte. Nos encontramos procesos más cortos, dinámicos y que permiten la participación de todas las partes.

Quienes juzgan están presentes en todas las audiencias y permiten que exista conversación entre todas las partes. De igual manera, si las personas tienen alguna discapacidad psicosocial, una persona Facilitadora puede asistirla, puede crear un puente de comunicación entre las diferentes partes como el Ministerio Público, la defensa o policía, permitiéndole a la persona con discapacidad formar parte de su proceso y poder entenderlo. Algo que en el sistema anterior era casi imposible.

La Ciudad de México ha tenido grandes transformaciones en su sistema judicial. Se aprecia que la evolución es positiva y constante, aunque a un ritmo que todavía resulta lento, debido a una formación que resulta insuficiente para las y los operadores del sistema de justicia que en muchos casos parecen no tener preparación para tratar de manera personal los casos y no tienen ese tacto humano frente a las personas.

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