Los retos y desafíos de la salud mental en México

La salud mental se define como el estado de equilibrio entre las personas y su entorno socio-cultural, abarca el bienestar emocional, psíquico y social. Con base en un análisis publicado por la Organización Mundial de la Salud en el año 2016, México es el segundo país en el mundo con más estigma y discriminación hacia y entre las personas con problemas de salud mental.

La escasa información de fácil acceso sobre la salud mental, la falta de profesionales con especialización en el área, y el tabú que representa hablar abiertamente sobre psiquiatría, son los factores principales que contribuyen a la discriminación y aislamiento social de hombres y mujeres que viven alguna condición de salud mental en México.

La investigación mencionada también señala que hay una falta de cobertura a nivel nacional de los servicios de salud mental, derivado de la centralización de los mismos -factor que recrudece la situación-. Sólo uno de cada cinco mexicanos y mexicanas tiene acceso a un tratamiento psiquiátrico, y seis de cada diez centros de salud mental –psiquiátricos incluidos- se encuentran únicamente en las tres ciudades más pobladas del país: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. El costo de las consultas privadas también representa un conflicto mayúsculo, ya que oscilan entre los 500 y 1,500 pesos y, algunos medicamentos, rebasan los 6,000 pesos al mes.

Estas cifras hacen que la salud mental sea inaccesible e incosteable en un país donde 43% de la población vive en situación de pobreza, según información del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Es así que, vivir con alguna condición de salud mental en México significa, no solamente ser víctima de estigmatización y discriminación, sino que, además es exponerse a la falta de acceso a servicios de salud mental, poniendo riesgo la integridad personal.

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