Florida avanza en derechos electorales de personas liberadas

Actualmente en los Estados Unidos hay 6 millones de personas que no pueden ejercer su derecho al voto por tener antecedentes penales, de las cuales 1.6 millones (más de un cuarto) viven en Florida, gracias a la aprobación de la Enmienda 4 en este estado, ayer 1.2 millones de estas personas pudieron votar en las elecciones legislativas (con excepción de las personas sentenciadas por asesinato o por delitos sexuales).

No se puede sobreestimar el impacto de la Enmienda 4: representa la mayor expansión del derecho a votar desde la Ley de Derecho de Voto en 1965 y cambiará al electorado de un estado con unas elecciones muy reñidas.

En la elección del año 2000, George Bush ganó la presidencia gracias a 527 votos en Florida. Un análisis de 2002 encontró que si en ese entonces las personas con antecedentes penales hubieran votado, Al Gore habría ganado la presidencia. Según el Miami Herald, las personas de tendencias demócratas son 3 veces más propensas a ser afectadas por esta restricción, y las personas afrodescendientes 5 veces más.

Para quienes lucharon por la Enmienda 4, ésta es una cuestión de justicia racial. En Florida, una de cada cinco personas adultas son afrodescendientes y no podían votar por esta restricción. El histórico rechazo del derecho al voto de personas con antecedentes penales está lleno de racismo.

En Florida, como en muchos otros estados, la ley que prohibía el voto a personas con antecedentes penales se aprobó justo después de la Guerra Civil junto con las Enmiendas 13, 14, y 15, las cuales liberaron a las personas esclavas, les prometieron ciudadanía y les permitieron votar, pero al mismo tiempo, los Códigos Negros establecieron castigos fuertes por holgazanear, vagar y robar.

En esa época, la prohibición de votar para personas en conflicto con la ley –así como los impuestos al sufragio y los exámenes de alfabetización-, fueron una manera “neutral” de prohibir el voto a las personas afrodescendientes y “preservar la pureza de la urna.” Hoy aún existen leyes que exigen identificación para votar y se realizan purgas de votantes como nuevas maneras de reducir el voto negro.

A pesar del histórico y actual racismo, la campaña a favor de Enmienda 4 trató de formular una estrategia para atraer a personas blancas y conservadoras también. Uno de los líderes de la campaña es un exmilitante Republicano con una condena por conspiración, quien  dijo al New York Times “estoy luchando tan fuerte tanto por el muchacho que quiere votar por Donald Trump como por el que quiere votar para Barack Obama.”

La campaña tiene el apoyo financiero de unos grupos evangélicos y, en particular, intentó atraer personas blancas de la clase trabajadora, porque, como las personas negras, muchas tienen familiares en prisión.

La Enmienda 4 es importante –además de sus consecuencias para futuras elecciones- por su mensaje de que las personas que estuvieron en prisión pueden participar en la sociedad. Según el Collateral Consequences Inventory hay 44,631 leyes en Estados Unidos que restringen los derechos de personas que ya han cumplido sus sentencias, y las restricciones para votar son de las más importantes. El hecho de no poder votar equivale a una muerte civil. Solo dos estados permiten que estas personas puedan votar, mientras que en cuatro estados (incluido Florida) las personas con condenas tenían prohibido votar permanentemente.

En el caso de Florida, después de salir de la cárcel, las personas tenían que esperar cinco o siete años para solicitar una audiencia con la o el gobernador, esperar más años para que se las concedieran y cuando finalmente lograban obtener una cita, la o el gobernador podía rechazar la solicitud por cualquier razón. Ahora con la Enmienda 4, el derecho al voto será restaurado automáticamente.

Esta enmienda no es la panacea. Excluye a personas con condenas de asesinato y delitos sexuales. Paul Wright, director del Centro de Defensa de Derechos Humanos, remarcó que la Enmienda 4 perpetúa la división entre personas sentenciadas por delitos “violentos” y “no violentos” en la constitución de Florida, excluyendo a quienes el estado considera violentos, más allá de la redención del derecho básico al sufragio.

Sin embargo, la aprobación de la Enmienda 4 es un hito histórico en la lucha de los derechos electorales de las personas liberadas. Es un referéndum sobre la idea de que personas con condenas pueden ser ciudadanas, que su voz es importante y que son parte de la sociedad. Una persona con antecedentes en Florida dijo al Intercept “no somos ciudadanos reales como todos los demás.” Ayer, el pueblo de Florida decidió que estas personas sí son ciudadanas y ciudadanos reales.

Imagen: Jeff J. Mitchell/Getty Images

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