LNEP: herramienta para la transformación del Sistema Penitenciario

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El Sistema Penitenciario es un tema que debe ser abordado desde diversas áreas; aquí me interesa exponer la importancia de la Ley Nacional de Ejecución Penal (LNEP) como una herramienta que podría abonar a su trasformación, siempre siendo consciente de que, como cualquier legislación, tiene sus aciertos y deficiencias.

A dos años de su entrada en vigor el 16 de junio de 2016, esta es una exigencia al Estado para su debida implementación, pero también es una referencia a la lucha que entre diversas personas que estuvieron y están privadas de su libertad, sus familias, colectivas, académicas, organizaciones de la sociedad civil y algunas actoras estatales, hemos venido realizando para eliminar las violaciones a los derechos humanos y asegurar mejores condiciones de vida en las prisiones del país.

Aunque la mayoría de las personas hemos creído que los “sistemas carcelarios nos mantendrán a salvo”de la inseguridad, como propone Dean Spead, la realidad es que ni las personas que están adentro, ni las que estamos afuera nos sentimos seguras, ya que históricamente en estos espacios se han reproducido a mayor escala los mismos esquemas de violencia y violaciones a los derechos humanos de las que ha sido víctima la sociedad en libertad.

¿A qué se debe la reproducción de estos esquemas en las cárceles? Son muchos los factores que convergen ante estas circunstancias, solo por mencionar algunos, encontramos el olvido y  la deficiente organización institucional; los prejuicios hacia la población privada de libertad; la vulnerabilidad que por sí misma genera la reclusión; la corrupción; las malas condiciones laborales del personal penitenciario, pero también el excesivo poder que les ha sido atribuido; la falta de recursos económicos; la escasa visión humanista y el incremento del discurso  punitivo por parte de los tres poderes y niveles de gobierno.

Deben coexistir diversos componentes para hacer frente a este panorama y la LNEP representa una oportunidad para mejorar esta situación, ya que señala las normas que deben observarse durante la reclusión en todas las prisiones del país; establece amplias facultades a las y los jueces de ejecución; delimita las funciones de las autoridades penitenciarias y ministerio público, así como de otras autoridades con injerencia en la materia.

La LNEP también reconoce los derechos de las personas privadas de libertad (sin importar si son procesadas o sentenciadas) y establece los procedimientos administrativos y judiciales que deben garantizarse para que reclamen:mejores condiciones de vida al interior de las cárceles, la modificación del plan de actividades, la ilegalidad en la imposición medidas disciplinarias y traslado.

Además esta legislación prevé las controversias relativas a la situación jurídica de las personas que cumplen una sanción penal, como por ejemplo, acceso a beneficios de preliberación, reparación del daño, modificación de la pena y sustitutivos penales.

Otra de las novedades de la Ley es que reconoce el derecho de las familias, visitas y organizaciones civiles para acudir ante las y los jueces de ejecución e iniciar procedimientos relacionados con las condiciones de internamiento, lo que permitirá mayores oportunidades para impugnar violaciones a los derechos humanos, combatir la corrupción, los privilegios, prevenir y sancionar la tortura, así como garantizar mejores y mayores servicios a las personas privadas de su libertad, que en la mayoría de las ocasiones, por las represalias a que son sujetas, se ven imposibilitadas de ejercer los recursos jurídicos necesarios.

También es importante señalar la posibilidad que brinda la Ley a las organizaciones civiles para ser observadoras en las prisiones, lo que fomenta la transparencia, la prevención de tortura, la identificación de malas y buenas prácticas; y la colaboración conjunta con las autoridades penitenciarias, organismos públicos de protección de los derechos humanos y otras agencias estatales.

Esta Ley, bajo el principio de corresponsabilidad, establecido en su Artículo 7, contempla que el Sistema Penitenciario es un conjunto de instituciones, por lo que no bastará únicamente la participación de las autoridades penitenciarias, propiamente denominadas así, sino que es indispensable la organización de las diversas Secretarías de Estado (a nivel Federal y estatal) y la asignación de recursos suficientes por parte de los poderes legislativos, para garantizar a las personas privadas de libertad condiciones de vida dignas.

Realmente la LNEP es vanguardista en esta materia; sin embargo, su texto no es suficiente si, principalmente, los Tribunales Estatales y de la Federación no dotan a las y los jueces de ejecución de todos los medios necesarios para que ejerzan sus funciones con imparcialidad e independencia.

También es necesario que estos órganos judiciales sean conscientes de la importancia de sus facultades; que deje de existir complicidad entre defensas públicas y autoridades penitenciarias; que comiencen a realizar una crítica constante de los esquemas penitenciarios con respecto a los cuales mantienen su jurisdicción; que emitan resoluciones con perspectivas diferenciadas; e impulsen procedimientos mucho más eficaces para la resolución de los conflictos, entre otros aspectos.

En otras palabras, para la implementación de esta Ley se deberán impulsar una serie de acciones, para lo que será imprescindible que las autoridades judiciales, administrativas y legislativas sean mucho más sensibles, estén dispuestas a colaborar con la sociedad civil y se permitan, como lo menciona Pilar Hinojosa en Lo que el cautiverio da a la mirada… Una propuesta de arte para mujeres en reclusión, como parte de Resistencias Penitenciarias:

“La reflexión y crítica sobre el sistema carcelario, buscando alternativas más humanas, menos violentas, que necesariamente incorporen una perspectiva de género y de derechos humanos, y que apunten a la construcción de nuevas formas de proceder en relación con las personas” que se encuentran bajo custodia del estado.

Foto: Germán Canseco, retomada de Proceso.

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